viernes, 18 de julio de 2014

Ordenanza de cortar árboles, lino y pozos

Ordenanzas de cortar árboles en los ríos.-

Es otra de las ordenanzas como la anterior que contempla aspectos de plena actualidad con relación a la protección de lo que hay llamamos biodiversidad fluvial. Las ordenanzas se extienden a los principales ríos del entorno como el Guadajoz, Marbella y Guadalmoral, pero también a otros qualesquier arroyos concejiles y prohíben la corta o tala de álamos blancos o negrales, fresnos y tarajes.
Que ninguna persona corte en los ríos de guadaxox y guadalmoral y mearvella ni de otros qualesquier arroyos concejiles ningun alamo ni frexno y su fuere tomadp cortando o se le provare que lo corto en qualquiera de los ríos o arroys arriba contenidos incurra en pena de seiscientos maravedíes…
Como en casos anteriores, los contenidos de estas ordenanzas tienen su propio valor histórico-legislativo, pero también aportan información de vital importancia para los gestores actuales en cuanto que las citas de las diferentes especies de árboles nos aportan información básica para tener en cuenta en las actuaciones de recuperación de unas riberas, hoy día degradas y dominadas por tarajes, sin apenas álamos (ni blancos ni negros) o fresnos 

Ordenanzas de los pozos.-

Esta ordenanza regula el uso y precio del abastecimiento a persona y diferentes tipos de ganado desde los pozos de la villa bajo la licencia de su dueño, y recoge un aspecto interesante sobre la venta de las sobras de aguas.
Que qualquier persona qu beviere agua con qualquier ganado en qualesquier pozos de esta villa de vaena y de su termino sin licencia de su dueño que por cada vegada paqague en pena seiscientos maravedís y que esta pena sea para el Señor del pozo.

Ordenanzas de los linos.-

Estas ordenanzas velaban por el mantenimiento de la calidad del agua en la medida que limitaban la cocción del lino y el esparto a determinados tramos e incluso, como en el caso del Guadajoz, su completa prohibición. Durante la cocción, el lino y el esparto se introducía en el río durante varios días para que la fibra vegetal perdiera color y adquiera la plasticidad suficiente para su posterior tratamiento.

Otrosi que en el rio de guadaxox no hechen linos ni espartos E que si lo quisieren cozer que sea fuera del dicho rio siendo un galapagar o pozo arredrado del dio rio de manera que el agua no torne al rio so pena pena que si de otra manera lo hiziere o siéndoles provado yncurran en pena de seiscientos maravedís…

jueves, 17 de julio de 2014

Algunas antiguas ordenanzas

Ordenanza de aguadores.-

Las ordenanzas tocantes a los aguadores que venden agua En esta villa y los cantaros que an de traer y los precios a que an de vender y las bestias que pueden traer los dichos aguadores son las primeras que abordan el tema del agua de forma directa. En este se trata el abastecimiento a la población mediante la figura de los aguadores. Las ordenanzas especifican la calidad de los recipientes que servía para el transporte de acuerdo con una ordenanza anterior (sobre cantareros) así como la del agua utilizada que habría de ser de los caños de la fuente y no del río ni del pilar. Recoge también el precio del agua así como limitaciones al número de bestias para el acarreo con objeto de establecer cierto orden en el llenado y carga de los cantaros.
Aguadores de Jerez de la Frontera
Que qualquier vezino o forastero de esta villa que ansi por su propia persona o hijos o criados traigan cantaros de arroba y sellados de la señal del cantarero que lo comprare El qual cantaro tenga dos sellos conforme a la ordenanza de cantareros que lo dispone y vendan cada carga de agua de quatro cantaros de la dicha arroba y que sea de los caños de la fuente y no del rio ni del pilar por quatro marevides y no a mayor precio ni resciban otras dadivas.
Ordenanzas de arrendadores del Marbella y el Guadajoz.-
Se extienden estas ordenanzas sobre el trabajo del molinero y el estado en que debía mantener los distintos elementos del molino. Respecto al uso del agua la ordenanza hace mención a una anterior de 1478 en la que ya aparecen ciertos conflictos entre los molineros y hortelanos.
Otrosí en el año de mil quatroceintos  setenta e ocho años por quanto fue quexado en cabildo que los molineros de esta villa hazcian represas En los cubos de los molinos de ella En tal manera que se detenia El agua para que los ortelanos avian de regar asus arboles y ortalizas De los qual hera causa de perderse las heredaddes y hortalizas ordenaron y mandaron en el dicho cabildo que ningun molinero ni otra persona no sean osados atrapar ni rrepresar el agua ni a tapar la saeta que agora se dize saetillo para que se rrecoxga y rreprese el agua En el cubo ni en otra manera salvo que asi como viniere el agua aso la rresciba y la dexen pasar mucha o poca la que fuere claramente y si la tapare o fiziere otra cosa para la contrariar que pngan presos a la persona que tal lo hiziere…

Ordenanzas de pesca.-

Las ordenanzas en todo lo que toca de pesca assi en el rio de Marbella y el rio Guadaxox es una de las que tratan de forma explícita el uso de los recursos naturales como el esparto, el zumaque, montes y dehesas.
En la ordenanza se establece la prohibición de pescar en determinados tramos del río y de su contenido se desprenden artes y aparejos de pesca de la época. Se habla de cañas y anzuelos, de redes, mangas y nasones, de la pesca a mano, con harnero y encaladas, así como de la construcción de atajeas, canaliegas y corrales donde concentrar la pesca.
Que ninguna persona de qualquier estado dignidad preminencia que sea de noche ni de dia no pesque en el rio de marvella de la puente arriba en todo lo que es termino de esta villa de vaena con caña ni anzuelo ni con rred ni manga ni lo atajen para lo pescar ni hagan canaliegas ni hechen nasones en el dicho rio ni pesquen a manos ni con harnero ni con ningun genero de ynstrumento de caza de pesca ni hechen encaladas ni otra ninguna cosa para matar el dicho pescado en ningun tiempo del año…
Otrosi en quanto al dicho rio de la puente abaxi que no lo pesqeun con redes ni canaliegas ni con nngunos otros aparejos ni las presas del ni carcabos de molinos so la misma pena repartida conforma a la ordenanza de la puente arriba y que por los pescar con anzuelo no tengan pena alguna.

Otrosí en quanto que ningunas personas en todo el rio de Guadaxox no lo atajen para pescar con ningun genero de ynstrumento para ello ansi de mantas o esteras ni en otra manera alguna por que de causa de ello se yerma El pescado ni haga corrales En todo el dicho rio..

miércoles, 16 de julio de 2014

Las Ordenanzas de la Villa y el Almotacenazgo

Las ordenanzas de la villa.- 

Durante siglos las ordenanzas han sido la expresión normativa más característica de los poderes municipales. La potestad para emitirlas correspondía tanto a la Corona como a los municipios y, en las áreas de jurisdicción señorial como el Señorío de Albendín y Baena, a los diferentes señores.
Las ordenanzas regulaban los procedimientos y ámbitos de actuación de las autoridades locales y la organización de muchos de la actividad económica agraria, artesanal o mercantil. A diferencias de otras normas como los Fueros, tenían un carácter local.
Es precisamente este ámbito local, lo que permite profundizar en los estilos de vida de la sociedad de la época, gestión del territorio y las características del sistema de explotación de los recursos y ecosistemas del entorno como el monte, las dehesas o las riberas.
Valverde recoge un total de 141 ordenanzas de temática diversa. La regulación de la actividad mercantil y diferentes oficios se recoge en las ordenanzas de carnecerias, tenderas, mesoneros y hortelanos, entre otros oficios y actividades. Aparecen también otras en las que se marca la relación con otras villas como Cañete, Porcuna, Luque, Martos y Cabra así como la explotación de los montes de Carchena y Albendin.

Almotacenazgo.-

Con relación al agua la primera cita no a aparece en una ordenanza específica. Se trata más bien de un texto de carácter general y recopilatorio de varias ordenanzas relacionadas con los aranceles y contribuciones relativas a varias actividades mercantiles: el amotacenazgo
Yo anton de pareja escribano de sus majestades … doy fe a todos los señores que la presente vieren como en los libros y ordenanzas que En mi poder Estan del dicho conejo ay un arancel de la manera que se ha de coger El almotacenazgo en esta villa y ciertas declaraciones tocantes a las cosas inmundicias y plazas y de lo que ha de hazer El dicho almotacén su tenor de los cual con las dichas declaraciones uno en pos de otro Es este que sigue….
Sobre la limpieza se recoge la existencia de una ordenanza de prohibir el vertido de basura y otras cosas.
Ortrosí ay ordenanza que qualquier que hechare cosa suzia en el caz ansí basura o bestias le lleven de pena cient maravedís E que sLas Ordena

jueves, 10 de julio de 2014

Las Ordenanzas del agua en Granada.-


Las Ordenanzas de las Aguas constituyen un extenso y detallado conjunto de normas para la limpieza, conservación y regulación de las aguas, tanto las de uso doméstico como las dedicadas a regadíos.

Sepades que las aguas que entran dentro de esa ciudad para la servidumbredella, están todas dañadas e perdidas, e descubiertas, e que  la agua anda perdida por las calles.. e porque una de las principales cosas que essa dicha Ciudad tiene para el ennoblecimiento della es las dichas aguas, e los edificios dellas... e nuestra voluntad es que los dichos edificios se conserven e estén continuamente reparados..., hemos acordado en nuestro Consejo nombrar una persona que oviesse cargo dentro de la dicha Ciudad de las dichas aguas e de los edificios dellas, e de los tener conservados e reparados, e que a cada uno dexasse la parte de agua que le pertenesciesse. A esto, sigue el nombramiento de un Administrador de Aguas y el encargo de asentar en un libro todas las acequias, casas de baños, aljibes, fuentes, “e demás edifizios de aguas”.

Las Ordenanzas de las aguas pueden clasificarse, por su contenido, en tres temas específicos. Por una parte, están todas las normas que regulan el uso de las acequias, su limpieza y conservación. Nos proporciona una buena información acerca del sistema de abastecimiento de la ciudad, huertas y jardines. Otro apartado corresponde a las normas destinadas a la conservación de las aguas limpias y cabría señalar un tercer apartado en el que se trata del oficio de Administrador de las Aguas y sus oficiales.

El cargo de Administrador no se limitaba a una vigilancia intensiva, llevada a cabo con ayuda de sus oficiales. A él revertía todo lo referente a la regulación y uso del riego, así como todas las obras y reparaciones que fueran necesarias. Así, nadie podía poner ni quitar el agua de acequias y cauchiles sin la licencia de este funcionario. Por otra parte, éste tampoco podía actuar en casos excepcionales sin el asesoramiento y licencia del Corregidor o su lugarteniente.

miércoles, 9 de julio de 2014

La Pluma de Agua

La pluma era una medida de caudal muy poco precisa, que variaba bastante en función de las localidades. Se trataba de una referencia contractual, ya que en realidad el suministro era muy variable. El caudal se medía con un plumero que incorporaba un juego de orificios calibrados.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la pluma de agua es una unidad de medida que sirve para aforar las aguas, y cuya equivalencia varía mucho según los países.

El Diccionario enciclopédico Vox 2009 (Larousse Editorial) es una unidad de medida para aforar aguas y que en España equivale a un gasto de 0,025 litros por segundo.

La página web de Fisicanet define la pluma de agua como una unidad fontanera española, exportada también a la isla de Cuba (Habana). Ha servido para distribuir y aforar las aguas. La provisión de agua por 24 horas dependía del diámetro del tubo, es decir, que podía ser de 1100 m ³, 2000 m ³ o mayor cantidad.










En las dos imágenes anteriores se pueden observar dos plumas de aguas del 1700 utilizadas por el Marqués de Villabianca para la venta de agua en Palermo Sicilia.

La pluma de agua se conoce desde hace mucho tiempo como un elemento aforador muy utilizado para el control y venta del caudal de agua, sobre todo, de abastecimiento. La regulación del agua de cada abonado, dependiendo de lo que pagaran, era por medio de plumas de agua, las cuales se controlaban por el citado aforo y con la ayuda de un plumero, un artilugio con diferentes orificios calculados para poder dar los litros de agua concertados en cada casa.  Era un sistema arcaico y que tenía la desventaja que cuando el depósito del abonado estaba lleno, el resto de agua que seguía entrando, se vertía al desagüe, no aprovechándose. Cada orificio era de un caudal determinado, solía estar grabado en la misma placa y que con la ayuda de unos tapones, se podía ajustar el plumero a la cantidad de agua que afloraba para así poder calcular los litros o metros cúbicos suministrados y saber de lo que se podía disponer para las acometidas solicitadas.

También se hacían trampas (como en la actualidad con los contadores), el truco consistía en limar un poco los tubos para que pasara más agua hasta que el funcionario iba con una medida y lo detectaba...

Muy utilizado en Cataluña hasta hace bien poco. Cada pueblo tenía su "ploma d'aigua". Mataró, Barcelona, Igualada, etc. ( “L'aigua clarificada era conduïda per les canonades i, per gravetat, s'elevava fins a arribar als repartidors, construccions anomenades torres o "plomeros" que rebien l'aigua i controlaven el cabal que havia de rebre cada client de la companyia. La mesura d'aigua era la "ploma de peu" que a Terrassa equival a un cabal de 2.000 litres diaris, mesura tradicional catalana, denominació que té el seu origen en el cabal d'aigua que podia passar durant un dia per un orifici d'un diàmetre equivalent al de la canya d'una ploma d'au”.  Mina pública de Terrassa).









Caudal de una pluma de agua en Cataluña:

Barcelona: 2.200 litros/día
Lleida: 2.160 litros/día
Tarragona: 3.327 litros/día
Reus y Valls: 2.459 litros/día
Mataró: 7.405 litros/día

La pluma de agua tiene sus similitudes con otros aforadores ya descritos en este libro como, por ejemplo, el Marco de Madrid.


lunes, 7 de julio de 2014

Formas de medir y repartir el agua en la España árabe

El reparto de agua entre los regantes seguía reglas de proporcionalidad: cada regante recibía el agua en proporción a la cantidad de tierra que poseía (Glick, 1988). No obstante, el total de agua repartido no era una cantidad fija por unidad de superficie sino que variaba en proporción al caudal del río. De igual modo, se repartía dicho caudal entre las diferentes acequias principales que se nutren de él. Si la cantidad disponible de agua era muy escasa, el regante no podía regar a voluntad sino siguiendo un turno (tanda o dula) preestablecido. El sistema proporcional garantizaba un reparto de agua equitativo sin necesidad de medidas de tiempo ni de orificios de reparto. La unidad de medida abstracta se denominaba fila (hila o hilo de agua) que representaba una parte de la cantidad total de agua en un río, fuente o acequia (Glick, 1988). Este concepto con diferente cuantificación sigue aún usándose en nuestras zonas tradicionales de riego por gravedad (Roldán et al. 1997).

En general, la fila es un número que indica la proporción del caudal total que puede tomar una acequia; si nos encontramos en época de abundancia de agua dicha cifra va de acuerdo a la capacidad de la acequia; si en época de escasez de acuerdo a un número de horas equivalente y proporcionado. Según Glick (1988), los valores tradicionales de filas de agua están expresados en múltiplos de doce y, normalmente, una fila es el equivalente a una hora de agua. La unidad de medida del agua basada en horas es muy habitual en el Oriente: Irak, Yemen, Siria, etc., donde la medida tipo es el qīrāt que, aunque varía de unos lugares a otros y entre acequias, tiene la connotación básica de 1/24 parte y suele equivaler a una hora de riego.

Argemí et al. (1995) señalan algunas medidas y proporciones usadas en época andalusí cuyas equivalencias son, en cualquier caso, difíciles de establecer. Así tenemos la abba que corresponde a 24 horas de agua o al tiempo necesario para volver llenar una alberca desde las 6 de la tarde a las 6 de la mañana más las doce horas que se emplean en vaciarla; el azumbre que equivale a 3 horas de agua; y la arroba proporción que se refiere a un cuarto del día de riego o, en el caso de distribución del agua, a una medida que oscila entre las tres o cuatro horas. Estos autores discuten el origen sirio de la huerta de Valencia, que establecen tanto Glick (1988) como Giner Boira (1997) por el paralelismo entre la fila valenciana con las medidas de agua usadas en Damasco, inclinándose más por su origen bereber.
Clepsidra
Entre los dispositivos para medir el agua se encuentra el agujero o módulo partidor practicado en una piedra que según sus dimensiones dejaba pasar un número fijado de hilas de agua quedando el resto para los regantes situados aguas arriba del mismo. La repartición proporcional del agua desde una acequia a otras dos se hace con un repartidor que divide el flujo entrante en dos corrientes salientes exactamente iguales. Por esta razón, los partidores debían ser muy cuidados y exactamente diseñados, nivelados, medidos y construidos.

Para medir el tiempo se usaron clepsidras, o relojes de agua, de origen egipcio aunque la palabra proviene del griego y significa robar agua. En efecto, su primera sílaba coincide con la de la palabra cleptomanía (McNown, 1976). Este dispositivo consistía en una cubeta con una escala horaria que desaguaba por un orificio situado cerca de su base. Para asegurar la salida del mismo volumen de agua, y poder disponer, por tanto, de una escala lineal, el recipiente debe ser más ancho en su parte superior. De este modo, la disminución en el área de la superficie del agua al descender su altura tiende a compensar la disminución del caudal de salida debida a esa menor carga de agua. El tiempo también se medía mediante la observación de una determinada longitud de sombra que se correspondía con el tiempo transcurrido desde la salida del sol (Cherif Jah y López Gómez, 1994). Así, el tiempo que mediaba entre el amanecer y el instante en que la sombra de un regante alcanzaba una longitud de ocho pies de largo equivalía a dos horas.
Cantonera canaria
El sistema de reparto de agua se fue haciendo cada vez más complejo con el paso de los siglos y en algunas zonas de huerta como Lorca se llegó a establecer auténticas lonjas de subasta del agua de riego. Cada porción de agua se subastaba y se adjudicaba al mejor postor. Posteriormente, diferentes propietarios reunían las hilas conseguidas por cada uno de ellos para poder regar con mayor caudal. Así, si un regante con dos filas se aliaba con otros dos que tenían una, podía regar con el caudal de las cuatro filas por la mitad de tiempo que si lo hiciera solo y los otros por la cuarta parte.

martes, 1 de julio de 2014

El agua y los sistemas de elevación e impulsión y el regadío en la España árabe-

Los dos sistemas de regadío tradicionales todavía vigentes en la actualidad provienen de la época musulmana, además de las canalizaciones de agua o acequias, por las que corría el agua de los ríos o de los manantiales, sirviéndose de los desniveles del suelo. En la utilización de las aguas fluviales emplearon los azudes o presas, y los alquezares o cortes.

Para sacar el agua de pozos, ríos o fuentes, manantiales  se utilizan diversos medios: la polea, el torno de mano horizontal, el cigüeñal y las ruedas elevadoras.

A partir del siglo X proliferan por toda la geografía de al-Andalus las norias accionadas por energía hidráulica “naura”, se destinaban a la elevación de agua, al manejo de molinos para la industria textil y la fabricación de papel.
Noria cordobesa
El término noria proviene del árabe ´ūra y se refiere a todos los artilugios para la elevación de agua compuestos de ruedas. Se distingue entre las norias de corriente, ruedas verticales sin engranajes situadas en ríos o canales accionadas por el agua también llamadas en algunas zonas aceñas , y norias de sangre, accionadas por tracción animal que se utilizan para elevar aguas captadas a través de pozos de hasta 10 m de profundidad. Estas norias tienen una mayor complejidad que las de corriente pues requieren conocer la transmisión de fuerzas a través de engranajes y de ahí que Caro Baroja (1954) las considere la verdadera invención de los árabes. Glick (1979) señala que la noria andalusí no está relacionada con la típica noria bereber del norte de África. Más bien tanto la propia noria como los cangilones están inspirados en el modelo sirio. A su vez, los andalusíes introdujeron este tipo de noria en Marruecos así como en las tierras cristianas a través de la migración de los agricultores mozárabes.

Otro procedimiento de captación de recursos hídricos es la presa de derivación o azud que, construida transversalmente en un río permite acumular agua, elevar su nivel y derivarla a una acequia o canal de distribución usada principalmente para riego. Como ya se ha mencionado, en el sureste árido español eran frecuentes los diques temporales o boqueras en corrientes efímeras aunque desde épocas anteriores a la islámica. El término árabe azud ha tenido más connotación de derivación de agua antes que de acumulación y retención para lo que es más apropiado el vocablo de presa.
Azud principal en Murcia


Lo que posibilitó la utilización de las norias para la extracción de agua de los pozos fue sustituir la fuerza motriz del  agua por la de las bestias de carga, lo que permitió accionar la máquina sin necesidad de la existencia de agua corriente. No era fácil construir el mecanismo de rueda y piñón que convierte el movimiento horizontal en un giro vertical. Los carpinteros construían las dos ruedas con maderas de diferente dureza para que la más débil actuara como fusible de cualquier accidente mecánico y pudiera ser fácilmente sustituible.

Para la distribución del agua de regadío se desarrollaron complejas y extensas redes de acequias que se dividían sucesivamente en conducciones menores en una estructura arborescente hasta llegar a cada uno de los predios que regaban y así alcanzar grandes extensiones de regadío intensivo.


Si la captación se hacía en una corriente de agua, a veces era necesario recurrir al azud para la derivación hacia el canal. Acequia o noria que se encargaba de conducir o elevar el agua.

La clasificación de las aguas que realizaban los tratadistas musulmanes se basaba en un criterio de procedencia a partir del cual establecen cuatro grupos diferentes: lluvia, ríos, pozos y fuentes, cada una de ellas con sus propiedades y efectos sobre los cultivos. La clave para aumentar la superficie de regadío era el aprovechamiento óptimo de los recursos existentes, en las zonas donde estos recursos eran más escasos, las aguas de los baños eran reutilizadas después para el riego. Tal es el caso de los baños de Alhama de Murcia, que ya a mitad del siglo XIII servían para regar las tierras de la alquería, práctica que se ha mantenido hasta ahora.

En la huerta murciana se utilizaban también unas ruedas elevadoras conocidas como “dawlab” nombre de origen persa. El término “saniya” se destinaba a la noria de sangre, ya conocida por los romanos y también difundida en al-Andalus por los árabes. Se dice que fueron los sirios quienes las trajeron ya en el siglo XIII. Ar-Razi nos habla del sistema de regadío del Segura, muy similar al del Nilo en Egipto. La palabra aceña viene del árabe aceniya, derivando en el Levante en ceña, sini, senia, saniya o noria de sangre y tienen un gran interés porque se le pueden acoplar bestias de tiro y llegar a elevar gran cantidad de agua.. Eran construidas por los maestros ceñeros, normalmente en madera de morera, estableciendo un sistema de engranajes entre la rueda y la contrarueda que permitían elevar el agua de distintas profundidades sin modificar más que la longitud del rosario de canguilones. Se situaban en puntos sin aguas superficiales o en pozos excavados junto a brazales. Otras similares y más simple fueron el arte y el ceñil.
Noria de sangre Pozo de los Frailes. Cabo de Gata Almería

La rueda de corriente baja, noria, ñora o añora consiste en disponer una estructura radial de madera, en cuyo perímetro, en la dirección de los radios, se colocan unas paletas de madera, planas y rectangulares. Los musulmanes fueron grandes difusores de un procedimiento creado por ingenieros helenos, en el siglo VI antes de Cristo, como el ingeniero griego Eupalinos.


De reconocida transcendencia, la teoría del sifón, ya conocida en una provincia de España, ocho siglos antes de que se presentara en España como una auténtica novedad.

El vertido de residuos plásticos a los océanos se triplicará en el 2040 si no se actúa

https://www.lavanguardia.com/natural/20200724/482476613442/plasticos-pew-vertidos-plasticos.html El 41% de estos residuos tienen una gest...